Porque es la primera comida que hacemos después de estar más de 7 horas sin ingerir alimento.
El reposo nocturno implica una alta actividad metabólica y de regeneración biológica. Al despertar, las células necesitan reponer nutrientes y las energías consumidas durante la noche. Por lo tanto
el desayuno debe ser más que un aporte de energía. Tiene que brindar proteínas, fibra, vitaminas y otros nutrientes.
 
Consumir carbohidratos simples al iniciar la mañana (cereales con azúcar, harinas, tostadas, bebidas azucaradas) causa un inmediato aumento de insulina en la sangre. Para eliminar el excedente de azúcar en la sangre, la insulina la convierte en grasa. El resultado es una caída drástica de los niveles de azúcar que genera un deseo de más carbohidratos.
Usted puede sentir ansiedad, llegar con hambre al mediodía o estar continuamente con ganas de comer más carbohidratos.
Este ciclo se repite de 2 a 3 veces o más durante el día y es el principal causante de diabetes, hipertensión arterial y exceso de peso.
 
Desayunar de esta manera es como haberse salteado la primera comida del día. Los niveles de azúcar en sangre bajan rápidamente, se siente una fuerte caída de energía y uno sale a buscar carbohidratos (harinas) que rápidamente eleven el azúcar en sangre para recuperar la energía.
Tal proceso genera una importante producción de insulina
que elimina el exceso de azúcar en la sangre, convirtiéndola en grasa.
Usted puede sentir falta de energía a media mañana, bajones de energía durante el día, estar continuamente con ganas de comer más carbohidratos.
Este ciclo se repite 2/3 veces o más cada día, constituyendo el principal causante de diabetes, hipertensión arterial y exceso de peso.